
Yo fui el niño que quedó atrás;
el que decidió huir con los animales,
sabiendo a salvo, bajo la tierra,
su cómplice de juguete.
El que pensó que pudiera salvarse
tan sólo amando tanto,
tan sólo amando tanto.
Dueño de sus tres años,
teóricamente enamorado,
prácticamente loco.
Yo fui el niño que decidió quedarse;
pero no hubo otra opción,
ellos ya se habían ido,
como niños enojados.
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